El apasionante reto de ser mamá (de gemelos) a los 64 años

17/02/2017 00:55 |0

Mauricia fue madre a los 58 años pero le quitaron la tutela de la niña. Ahora, con 64, desafía a la naturaleza con mellizos. Crecerán en la sierra burgalesa

Ala edad en la que muchas mujeres sueñan con ser abuelas, Mauricia I. A. se ha convertido en la madre más ‘abuela’ de España después de que el martes diera a luz a dos gemelos, niño y niña. A sus 64 años, esta burgalesa vecina de Palacios de la Sierra toma el relevo de Carmen Bausada, la gaditana que falleció en 2009, tres años después de tener también a una pareja de gemelos a los 67. Pero la historia de Mauricia I. A. es todavía más excepcional ya que apela a una maternidad tardía y de una gran determinación. Y reincidente. En 2010, cuando tenía 58 años, se sometió a un tratamiento similar y alumbró a una niña que hoy vive con unos familiares en Canadá.

Esta mujer fue madre de una niña de 2.200 gramos y de un niño de 2.420 a primera hora de la tarde. Fue una cesárea programada con un protocolo convencional y «sin medidas especiales», explica el director del Hospital Recoletas de Burgos, Enrique Martín. De hecho, la madre y los bebés apenas permanecieron unas horas en Vigilancia Intensiva por simple precaución. «Están ya en una planta y en cuatro o cinco días tendrán los tres el alta», confirmó el director hospitalario.

Madres añosas

Un riesgo para la mujer y su descendencia

Retrasar en exceso la maternidad es peligroso tanto para la mujer, que cuanto mayor es su edad más riesgo tiene de sufrir en el embarazo hipertensión y diabetes, como para el bebé, que puede presentar retraso en el crecimiento intrauterino y nacer con menos peso del que debería. Existen, además, contraindicaciones de tipo ético, ya que estos niños tienen más probabilidad de quedarse huérfanos o de no poder ser criados por su madre.

50 años es el límite de edad aconsejado por la Sociedad Española de Fertilidad para ser madre, a pesar de que no está fijado por ley y de que, con los últimos avances en materia de fecundación artificial, hoy en día es perfectamente posible tener un hijo a la edad de ser abuela.

La naturaleza pone fecha

La fecundidad de la mujer comienza a declinar a partir de los 35 años, sufre una caída mayor después de los 37 y es muy baja cuando llega a los 40, debido al envejecimiento de los óvulos dentro del propio ovario. Además, los embriones derivados de estos óvulos tendrán un mayor número de defectos genéticos y menor capacidad de implantarse en el endometrio del útero.

31 años es la edad media en que las mujeres españolas tienen su primer hijo. En uno de cada tres nacimientos, la madre tiene más de 35 años.

Mauricia repitió el mismo sistema que utilizó cuando decidió ser madre a los 58 años. Viajó a Estados Unidos para someterse a un tratamiento de fecundación. Tuvo que cruzar el Atlántico varias veces para superar distintos controles. Meses después de que le confirmaran la normalidad de su gestación se presentó en esta clínica burgalesa, donde le han realizado todo el seguimiento del embarazo. «Ha sido una labor de control convencional –resume el doctor Martín–. Tal vez más exhaustivo y con chequeos de imagen (ecografías) más habituales y alguna visita más a consulta. Pero nada más».

El hospital Recoletas, que forma parte de una reconocida cadena especializada en gestaciones, publicó un vídeo en su web en la que un joven equipo médico (dos ginecólogos, dos pediatras, dos matronas y todo el plantel de enfermería) actúa con eficaz asepsia sobre la abultada barriga de esta madre. En apenas 45 minutos los niños estaban en manos de las matronas.

Los médicos decidieron programar la cesárea a las 37 semanas de embarazo y sin olvidar los protocolos que califican de riesgo cualquier embarazo a partir de los 35 años. «En este caso solo puedo decir que es el más sorprendente que hemos tenido. Nada más», insistió Enrique Martín, celoso de la confidencialidad de la paciente.

Sin embargo, el excepcional caso de esta mujer ofrece el desasosegante antecedente de su primera hija, una niña que ahora crece en Canadá junto a un familiar de la madre después de que la Junta de Castilla y León le quitara la tutela al declararla en desamparo. La decisión judicial fue consecuencia de que los Servicios Sociales detectaran varios indicadores de riesgo de la niña, según informó ayer ‘Diario de Burgos’.

Sin higiene ni colegio

Además de una deficiente escolaridad con retraso educativo, la pequeña presentaba signos evidentes de higiene deficitaria y vestimenta descuidada. Al vivir en Palacios de la Sierra, una localidad de apenas 750 habitantes y situada a 1.068 metros de altitud en plena Sierra de la Demanda, la niña entró en el Programa de Intervención Familiar de la Diputación de Burgos.

Mauricia, que vive sola pero goza de una desahogada situación económica, mostró una inicial colaboración. Pero después dejó de seguir las recomendaciones de la Sección de Protección de la Infancia. Un informe de sus técnicos alertaba de que las condiciones de la vivienda familiar «no eran adecuadas para el desarrollo de la menor en condiciones higiénicas mínimas y saludables». Su absentismo escolar era casi permanente. El apoyo que la mujer recibió desde su Ayuntamiento no evitó una sentencia que le retiró la patria potestad de la pequeña. Sus recursos para mantener la tutela de su hija fueron desestimados por los jueces. En mayo la niña cumplirá siete años y crece con normalidad junto a una tía materna en otro continente.

Ahora, y con el nuevo parto de Mauricia I. A., los Servicios Sociales burgaleses y la Fiscalía han activado de forma preventiva varias alertas para hacer un especial seguimiento de la atención que puedan recibir los dos bebés mellizos. De entrada, la Consejería de Familia se ha puesto en contacto con los médicos para conocer «las circunstancias desde el punto de vista psicosocial que rodean al entorno familiar de la madre».

El ministerio público y los equipos de intervención familiar que ya atendieron a esta mujer están activos para seguir sus pasos cuando salga de la clínica, lo que se producirá, previsiblemente, este fin de semana. «En base a las circunstancias del caso y a lo que los profesionales evalúen se tomarán las medidas más adecuadas al interés de los bebés. Si hubiera que adoptar cualquier actuación de carácter protector se informaría al Ministerio Fiscal», explicaron ayer desde la Gerencia de Servicios Sociales.

Mauricia se sabe bajo la lupa de los técnicos. En su entorno todo son incógnitas sobre cómo aplicará la experiencia de este pasado reciente de madre casi abuela.

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