Endesa vende un chalet con mucha historia

13/02/2017 02:26 |0

El refugio, que acogió a huéspedes ilustres como Francisco Franco, Manuel Fraga o Juan Carlos de Borbón, tiene 3 plantas y 12 habitaciones

Piedra, madera y cubierta de pizarra con una acusada inclinación para evitar la acumulación de la nieve. El chalet que la Empresa Nacional Hidroeléctrica del Ribagorzana (Enher) construyó a principios de la década de los cincuenta en el Pirineo catalán reunía todos los requisitos de la más clásica arquitectura de montaña. El refugio, que acogió a huéspedes ilustres como Francisco Franco, Manuel Fraga o Juan Carlos de Borbón, ha sido puesto en venta ahora por la empresa Endesa. La edificación, de tres plantas y doce habitaciones, es mudo testigo de la época en que el Pirineo experimentó la primera de sus grandes transformaciones con la llegada de pantanos y presas para la generación de energía eléctrica.

La Farga, que así se llama la construcción, fue levantada como residencia de recreo para los altos cargos de Enher, que fue durante décadas la principal distribuidora de electricidad de Cataluña. La compañía había surgido en 1946 como resultado de las gestiones que un ingeniero catalán hizo ante las altas esferas del franquismo con el propósito de construir una red de presas en el Pirineo de Lleida para generar electricidad. Enher, que formaba parte del Instituto Nacional de Industria (INI), la empresa pública de la época, construyó diez presas en la cuenca del río Noguera Ribagorzana en once años y transformó las bases económicas y sociales de la zona.

franco

El salón, tal y como estaba en su época. Hay un retrato suyo sobre la chimenea.

El chalet, que está a las puertas del Parque Nacional de Aigüestortes, forma parte del Valle de Boí, uno de los rincones más atractivos y desconocidos del Pirineo catalán. En la época en que se levantó, sus habitantes vivían aislados del resto del mundo. La marca Montesa consiguió un gran impacto publicitario cuando una expedición formada por cinco de sus motocicletas alcanzó en 1945 el valle siguiendo pistas rurales porque aún no había carreteras. Plantarse en moto en el balneario de Caldes de Boí era casi como llegar hoy a Dakar. La anécdota revela cómo se vivía entonces en buena parte del Pirineo, con una economía de subsistencia y una estructura social que apenas había cambiado desde los tiempos medievales. Como en muchos otros puntos de la cordillera, la llegada de las obras para la construcción de los saltos de agua abrió las puertas del siglo XX a los pobladores del Valle de Boí.

La presencia de Franco en el chalet de La Farga tiene que ver precisamente con las presas que se levantaron entonces en el río Noguera Ribagorzana. Hay constancia de que el dictador estuvo tres veces en la finca para inaugurar otros tantos pantanos. Custodiado por un séquito de medio centenar de personas, aprovechó la oportunidad para pescar en el río e incluso para dar paseos por la montaña. Franco fue sin duda el más poderoso de los huéspedes del refugio, en el que también se alojaron muchos prohombres del régimen, entre ellos empresarios, diplomáticos y ministros. Uno de ellos fue Manuel Fraga, quien sin duda aprovechó su estancia para calibrar las oportunidades turísticas que brindaba el Pirineo. Otro de los visitantes ilustres fue Juan Carlos de Borbón, que acudió a La Farga a principios de los sesenta, cuando aún era príncipe.

La finca tenía entonces un jardín con piscina aclimatada y pista de tenis, instalaciones que se desmantelaron a medida que cayó en desuso. El interior del chalet, de 1.500 metros cuadrados, se mantiene en buen estado. La finca cambió de manos cuando Endesa absorbió en 1999 la compañía Enher. Desde entonces ha sido utilizada por algunos de sus altos cargos, pero ahora ha sido puesta en venta.

El digital ilerdense ‘La Mañana’ informaba de que Endesa tiene intención de convocar un concurso público cuando tenga una oferta firme para que el traspaso se haga con la mayor transparencia. El mismo medio apuntaba la posibilidad de que La Farga fuese adquirida por el balneario de Caldes de Boí como hotel rural, o también por la Administración autonómica para convertirlo en un centro de interpretación del vecino Parque Nacional de Aigüestortes.

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