María Morales, y su hija Naira, de 12 años, ambas de Puente de Génave, posan a las puertas del hospital Reina Sofía.

Un transplante único permite a una niña vivir con su hígado y una parte del de su madre

14/02/2017 01:24 |0

Madre e hija son de Puente de Génave y les ha cambiado la vida desde la intervención, realizada de forma pionera en el hospital Reina Sofía de Córdoba

Naira tiene ahora doce años, pero lleva toda la vida sin saber lo que es ir a una excursión del colegio o al cumpleaños de un amigo. La enfermedad rara que padece se lo impedía, por el riesgo que existía de que comiera algo que pudiera poner en peligro su vida. Naira tiene un déficit de una enzima del ciclo de la urea, un defecto congénito que ocasiona un cúmulo de productos nitrogenados con la ingesta de proteínas, lo que da lugar a un daño cerebral irreversible. Es decir, que la niña, según explica su propia Madre, María Morales, solo podía comer siete gramos de proteína al día. «Siete gramos, que se los comía en el bocadillo con el que se iba al colegio. El resto del día tenía que comer fruta y verdura, y no todas las frutas ni todas las verduras. Eso, y cinco vasos de leche al día, por no hablar de la cantidad de medicación».

Esa odisea ha terminado para madre e hija, ambas de Puente de Génave, desde el pasado mes de junio, gracias a una operación realizada en el hospital Reina Sofía de Córdoba, que con esta intervención ha conseguido un hito al realizar el primer trasplante hepático auxiliar infantil de Andalucía y el primero de España con donante vivo por vía laparoscópica.

Según explicó ayer el director de la Unidad de Gestión Clínica de Cirugía General y del Aparato Digestivo y del Programa de Trasplante Hepático y Pancreático del hospital Reina Sofía, Javier Briceño, «el trasplante hepático auxiliar consiste en implantar un injerto hepático sin una extirpación completa del hígado enfermo».

El resultado es que el paciente queda con dos hígados: el trasplantado (procedente de un donante) y el suyo propio. Según Briceño, «este trasplante auxilia al hígado enfermo en circunstancias en las que éste no es capaz de funcionar adecuadamente, pero puede hacerlo con ayuda del auxiliar». Se trata de un trasplante que se realiza en muy pocas ocasiones dado que solo está indicado para dos grupos de enfermedades.

Los niños con esta enfermedad tienen el hígado sano, salvo para el defecto de OTC y el trasplante hepático es su solución definitiva.

Dado que el hígado es estructuralmente normal y funcional, se optó por realizar un trasplante auxiliar con carácter definitivo. Además, «debido al tamaño de la niña, no se necesitaba un hígado completo de su tamaño, sino un pequeño injerto de un donante por lo que en este caso optamos por un donante vivo (su madre), que donó el lado izquierdo de su hígado (segmentos II y III, alrededor del 25% del volumen total)».

La intervención se realizó el pasado mes de junio de 2016 por el equipo de cirugía hepática y la cirugía del donante se realizó por vía laparoscópica. Durante el pasado año, se realizaron cinco trasplantes en receptores pediátricos con donante vivo por vía laparoscópica, todos con éxito, lo que supone la consolidación de la técnica que se iniciara en marzo del pasado año en el hospital cordobés.

Por otro lado, la intervención de la niña consistió en una extirpación del lado izquierdo de su hígado nativo y un implante en esa misma posición del injerto donado. «La operación es muy compleja, puesto que hay que compartir las estructuras vasculares y biliares entre los dos hígados», explicaron.

La intervención fue realizada por dos equipos de cirugía hepática para donante y receptor, respectivamente, y un total de 25 profesionales. La realización del trasplante supuso una labor importante de coordinación de los equipos de cirugía, anestesia, intensivos, hepatología pediátrica y enfermería quirúrgica. El procedimiento completo duró 12 horas en total.

Para ello, el equipo contó con la ayuda de sofisticados sistemas de medición del flujo vascular de cada hígado y de pruebas de función hepática determinadas por la Unidad de Medicina Nuclear. Asimismo, durante la intervención el equipo estuvo en contacto telefónico con el director del programa de trasplante del King's College de Londres, Nigel Heaton, que es el cirujano con mayor experiencia mundial en este tipo de trasplantes.

Finalmente, el trasplante transcurrió sin incidencias y la función hepática tanto del hígado nativo como del trasplantado son normales, habiéndose restituido el problema metabólico y llevando una dieta y vida normales para la niña.

«Son Dios»

«Mi hija aún no se cree que pueda comer de todo, todavía me lo sigue preguntando, y cuando le digo que sí, me dice que los cirujanos son para ella como su Dios. Y es verdad», contaba ayer la madre de Naira, que reconoció que conocía los peligros que tenía ser donante vivo, pero «me daba igual, mi hija es mi hija, y tenía claro que iba para adelante».

Cuando en el mes de julio volvimos a casa, y vio que podía comer de todo, me dijo: «estoy viviendo un sueño». «Animo a todo el mundo a que donen sus órganos», explicó la madre.

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