Santiago Pontones quiere competir con León en producción de lúpulo

JAÉN 05/01/2017 04:27 |0

Es uno de los ingredientes principales de la cerveza y hasta ahora sólo se cultiva en la provincia castellana

El lúpulo es una planta trepadora familia de las cannabáceas que alcanza hasta los 4 metros de altura. Desde la Edad Media se utiliza la flor femenina de esta planta en la elaboración de la cerveza para otorgarle aroma y sabor, además de actuar como conservante. En la actualidad, la provincia de León es casi la única productora de lúpulo en nuestro país y la razón hay que buscarla en las condiciones climáticas del lugar: noches muy frías y días poco gélidos, esto es, una gran diferencia de temperatura entre el día y la noche y veranos no demasiados calurosos en los que no se sobrepasan los 30 grados normalmente. Y no son muchos los sitios en España donde se den esas características. De ahí que nuestro país sea deficitario en la producción de lúpulo y que en la provincia de Jaén se quiera aprovechar esa oportunidad para generar riqueza y empleo y de paso ahorrar a la industria cervecera los costes de exportación del producto.

EN CIFRAS4

metros es la altura que suele alcanzar el lúpulo, que es una planta trepadora

30

grados es la temperatura que no debe sobrepasar en verano la zona donde se plante el lúpulo.

Hace un tiempo que la Diputación de Jaén contempló esta nueva vía negocio para la provincia y se propuso buscar alguna zona donde las condiciones climatológicas permitieran experimentar con la planta. Y la encontró: el municipio de Santiago Pontones, donde las noches son muy frías, los días más cálidos y donde los veranos no son demasiado calurosos. «Se hizo una pequeña plantación de una hectárea en Santiago Pontones, con dos hermanos que son agricultores, que tenían un trozo de terreno en el que no cultivaban nada y que les pareció buena idea lo que les propusimos», explica el diputado de Agricultura, Pedro Bruno, que apunta que estos dos hermanos estuvieron en León con técnicos de Diputación viendo las plantaciones que allí había y aprendiendo las nociones básicas para su cultivo. Allí también les facilitaron muestras de lúpulo para plantarlas en Santiago Pontones y ver el rendimiento que la planta tenía en sus tierras.

De esto, apunta Bruno, hace más o menos un año y ha resultado que no solo el proyecto piloto ha sido un éxito, sino que incluso ha dado mejores resultados de los esperados. «Ya se ha recolectado la primera cosecha, se han extraído muestras y se han mandado a analizar y el rendimiento es mucho mejor que lo que cabía esperar», apunta el diputado, que reconoce que en León no tenían muchas esperanzas de que las condiciones climatológicas realmente fueran las idóneas.

Diputación ha impulsado el proyecto piloto con dos empresarios locales Cuenta con el asesoramiento de Heineken, que ve con buenos ojos la iniciativa

Posibilidad de negocio

Una vez dado este primer paso, y habiendo comprobado que el proyecto ya puede dejar de ser piloto y convertirse en una posibilidad de negocio, desde la Diputación Provincial decidieron ponerse en contacto con la industria cervecera, y qué mejor que la Fábrica que Heineken tiene en Jaén. «Les mostramos el proyecto sobre el terreno y les pedimos asesoramiento porque hay muchas variedades de lúpulo y tenemos que saber cuáles son las que ellos utilizan», indica Pedro Bruno, que añade que también se reunieron con responsables de Heineken España en Sevilla que les han puesto en contacto con la Sociedad Anónima Española de Fomento del Lúpulo (SAE), que es la que se encarga de toda la compra del lúpulo en nuestro país.

«Desde Heineken se han involucrado mucho, nos han aconsejado también sobre la compra de la maquinaria que se necesita y nosotros estamos muy ilusionados porque realmente creemos que el proyecto, además de bonito, puede generar riqueza en un municipio como Santiago Pontones y puede ayudar a fijar la población al territorio, que es también otro de nuestros objetivos», señala el diputado de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente.

El siguiente paso, después de este primer año de pruebas, es aumentar la superficie a cultivar, para lo que el propio Ayuntamiento de Santiago Pontones ya se está poniendo en contacto con otros agricultores a los que les pueda interesar el proyecto. El objetivo, es tenerlo todo preparado para primavera, que es la época propicia para plantar y recoger la primera cosecha válida para el mes de septiembre.

«En principio, la idea es actuar sobre 2 o 3 hectáreas y de ahí seguir creciendo si todo funciona según lo previsto», manifiesta Bruno, que aclara que ahora mismo la Diputación únicamente ejerce como asesor técnico con estos agricultores, pero estima que en 2017 quienes se animen a plantar lúpulo en el municipio de Santiago Pontones ya podrán acogerse a una línea de subvenciones para cultivos alternativos al olivar.

Apoyo de Heineken

Desde Heineken España también se ha acogido con entusiasmo este proyecto piloto de plantación de lúpulo impulsado por la Diputación Provincial de Jaén. Responsables de la compañía aseguran que se presta una especial atención al aprovisionamiento local, «porque permite impulsar la economía y generar empleo e ingresos en el entorno más cercano» a su actividad. «El aprovisionamiento local y sostenible es una de las áreas de actuación prioritarias dentro de la estrategia de sostenibilidad de Heineken», recalcan.

En 2015, el 90% de los proveedores de la compañía fueron locales, porcentaje que es aún más elevado en el caso de las materias primas utilizadas para la elaboración de la cerveza, alcanzando el 96% y favoreciendo un sector especialmente sensible y vulnerable como es el de la agricultura.

El principal reto de la cervecera en materia agrícola es fomentar el desarrollo local de una agricultura sostenible. Y así lo hace por dos motivos: por un lado, minimiza la necesidad de transporte a larga distancia reduciendo las emisiones de CO2 y, por otro, genera riqueza en su entorno más inmediato gracias al abastecimiento local, mejorando así la calidad de vida de las comunidades próximas a su actividad.

Empresas locales

Bajo este principio, Heineken coopera con empresas locales relacionadas directamente con su actividad, agricultores de las zonas cercanas a sus proveedores de malta (que a su vez están ubicados próximos a sus fábricas), para hacer compatible dicha política con los exigentes estándares de calidad de la cervecera sin incurrir en sobre costes ni ineficiencias.

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