¿Qué hay que hacer y en qué casos se concede?

10/01/2017 02:23 |0

Hay muchas causales por las que se puede conceder, desde un engaño hasta inmadurez cuando se casaron, un embarazo inesperado que les llevó al matrimonio sin estar preparados ni tenerlo planeado

Aquellos cuyo matrimonio por la Iglesia ha fracasado y quieren 'borrarlo' a los ojos de Dios tienen varias vías para lograrlo. «Es muy sencillo, basta con que vayan a su párroco y este les orientará. También si se dirigen al Centro de Orientación Familiar (COF) y les explican que tienen un matrimonio roto y una nueva convivencia y que quieren la nulidad. Del mismo modo pueden dirigirse al Obispado, que a través del servicio de orientación le explicará los pasos a seguir, iniciándose entonces todo el proceso judicial», señalan desde la Vicaría Judicial de la Diócesis de Jaén.

¿En qué casos se concede? «Hay muchas causales por las que se puede conceder, desde un engaño hasta inmadurez cuando se casaron, un embarazo inesperado que les llevó al matrimonio sin estar preparados ni tenerlo planeado... Aún hay matrimonios de rato y no consumado, si existe un problema fisiológico en alguno de los dos miembros de la pareja, por lo que se desgasta mucho la convivencia y se llega a nulidad. En este caso es un proceso administrativo no judicial que se pasa al Santo Padre, que es quien firma la nulidad», aclara Andrés Segura, vicario judicial de la Diócesis de Jaén.

El matrimonio es nulo también si uno de los contrayentes ya estaba casado antes, incluso si esta unión anterior no se consumó a través de las relaciones sexuales; cuando una persona adulta no tenga uso de razón a consecuencia de una enfermedad psíquica; si se ignora la naturaleza del matrimonio, como unión y con la intención de tener descendencia; y hasta por un defecto de forma en la manera en la que fue celebrado el matrimonio, aunque es de las razones menos habituales.

La concesión de la nulidad conlleva una serie de ventajas «para una persona que es creyente y cuyo matrimonio fracasó y ahora está conviviendo con otra persona felizmente e incluso tiene sus hijos: puede comulgar o ser presidente de una cofradía. Pero el principal motivo es por problemas de conciencia y para no estar irregular en la iglesia», subraya Segura.

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