Muchachos en la escuela sudafricana.

Una escuela sudafricana para los refugiados víctimas de xenofobia

JOHANNESBURGo 08/02/2017 03:04 |0

«¿Dónde está la nueva injusticia?, ¿dónde está el nuevo apartheid? Son los niños de los refugiados privados de educación», explica Colin Northmore

En las escuelas normales sufren "xenofobia" y a veces "no les dan de comer", explica el director de un colegio sudafricano que da apoyo escolar gratuito a niños refugiados para que un día puedan integrar el sistema educativo. "Luchemos contra la xenofobia", se lee en los carteles de un aula de Sacred Heart College de Johannesburgo. "Os damos las gracias por nuestro colegio y nuestros profesores", rezan en coro, con los ojos cerrados y las manos juntas alrededor de 175 niños en uniforme azul marino. Así comienzan su jornada escolar a las tres de la tarde.

Se sientan en las aulas de las que acaban de salir los alumnos habituales. Durante tres horas los profesores imparten cursos de inglés y matemáticas a estos refugiados de entre 5 y 13 años. Son de la República Democrática del Congo (RDC), de Burundi, de Mozambique, de Zimbabue o de Eritrea.

Sudáfrica es la primera potencia económica del continente, por lo que cada año atrae a migrantes económicos o políticos. Según la página web Africa Check, en 2015 ocupaba el segundo lugar mundial, después de Alemania, en número de solicitantes de asilo. Esta situación genera tensiones en una nación a la que le cuesta aplicar los ideales de su primer presidente negro Nelson Mandela (1994-1999) debido a la violencia heredada de los tiempos del apartheid.

En las escuelas, los pequeños refugiados "sufren xenofobia por parte de sus compañeros y profesores", explica el director del centro, Colin Northmore. En ocasiones, "no les ponen notas, o no les dan de comer". Ellos plasman sus vivencias sobre el papel, a su manera. En el despacho del director hay un dibujo de uno de estos niños en el que se ve a un joven uniformado a punto de tirarse de un trampolín suspendido en el vacío.

Ante la marginación existente, muchos niños de familias inmigrantes renuncian a ir al colegio. Otros no pueden acudir a los centros públicos por falta de documentación y de dinero para comprar los uniformes y los libros, según Colin Northmore. Para ellos, el Sacred Heart College lanzó en 2008 "Three2Six" (de 3h a 6h de la tarde), un programa concebido para los refugiados. Los propios profesores están a la espera de documentación, por lo que no pueden ser contratados en el sector público.

"Aquí aprendo todo lo que necesito para salir adelante cuando vaya a un colegio normal", dice Claude, un congoleño de 12 años, con cara aniñada. Después de tres años de clases en "Three2Six", Claude pasará al sistema educativo nacional, al igual que un cuarto de los alumnos del programa. Su vida en Sudáfrica es complicada. "Nuestra vida en Congo era bonita, aquí compartimos apartamento con tres familias", describe.

Cada noche, Claude deja su estuche, sus libros y su diccionario de inglés en clase. "En casa se estropean debido a las condiciones lamentables en las que viven los niños", explica Gilbert Kongolo Kabasele, un profesor congoleño, que también se ve obligado a compartir vivienda con otra familia.

Con "Three2Six", el Sacred Heart College, un establecimiento creado por los maristas en el siglo XIX y frecuentado por varios nietos de Nelson Mandela, recupera su tradición de compromiso social. En 1976, cuando las barriadas arremetían contra el régimen del apartheid, el colegio se volvió multirracial. Le costó amenazas de la policía, que prendió fuego a la estatua de Jesucristo en la entrada del establecimiento. Con la llegada de la democracia en 1994, la escuela se preguntó: "¿Dónde está la nueva injusticia?, ¿dónde está el nuevo apartheid? Son los niños de los refugiados privados de educación", recuerda Colin Northmore.

Él está convencido de que el "Three2Six", financiado con 2,9 millones de dólares de fondos privados, podría servir de modelo a Europa, un continente confrontado desde hace dos años a la mayor ola de refugiados de su historia desde la Segunda Guerra Mundial. Por de pronto, de vuelta a Alemania, una antigua voluntaria alemana del Sacred Heart College se inspiró de él para el lanzamiento de un programa de apoyo a los jóvenes sirios.

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