Un inmigrante subsahariano recibe ayuda de Cruz Roja tras llegar a una playa andaluza.

Golpe policial a la principal mafia de traficantes de personas por el Estrecho

15/02/2017 02:53 |0

Detenido el presunto 'capo' nigeriano en Marruecos, que controlaba el tránsito de pateras y esclavizaba a las mujeres en redes de prostitución

La principal red dedicada al tráfico y trata de seres humanos con fines de explotación sexual desde Nigeria hacia España y Europa ha sido desarticulada por la Policía Nacional, en una operación, de nombre 'Odisea', que desvela toda la crueldad del tráfico de inmigrantes. La trama, según la Policía, controlaba desde Marruecos gran parte del paso de pateras a través del Estrecho de Gibraltar desde 2008.

La operación se inició en suelo español y por la investigación de una red nigeriana de explotación sexual, en la que se detuvo a siete supuestos miembros, a la que se llevó en Torrevieja (Alicante) a partir de a una chica de 16 años que fue hallada en un centro de menores de Ceuta, en agosto de 2015. Con la información obtenida, los agentes llegaron hasta otros tres ciudadanos, también de Nigeria, que desde Marruecos eran los que abastecían de mujeres a la anterior. Las gestiones les llevaron a demostrar que éstos son los máximos responsables de las operaciones de tráfico ilegal de inmigrantes a través del Estrecho de Gibraltar de los últimos años, por lo que solicitaron órdenes internacionales de detención para su extradición, que fueron ejecutadas por agentes de la Dirección General de la Seguridad Nacional de Marruecos.

El presunto 'capo' de la red es Evo Rabel, un referente de las redes nigerianas con destino a España y una persona relevante en la comunidad, siempre con escolta, y ante el cual, según la Policía, los demás se inclinan. Llevaba mucho tiempo asentado y basculaba entre Tánger y Rabat, por lo que ha sido complicado localizarlo y «demostrarlo después», dijeron fuentes del caso. Rabel daba al parecer el visto bueno a la hora de salir las pateras. Se considera que controlaba unas 40 embarcaciones y costeaba sus motores. «Le daba igual que naufragaran o no. Todo el que estaba metido en la patera ya había pagado el ticket. Que te rescata Salvamento Marítimo, fenomenal, que no, mala suerte. El que se ha subido a la embarcación ya me ha pagado», explica esta fuente.

Sí le prestaba más atención a las barcas en que enviaban a de mujeres, que solían ser de mayor capacidad y calidad. Eran parte del negocio, la más sustanciosa, y según todas las pesquisas les interesaba que llegaran bien, muchas embarazadas o acompañadas de sus hijos, para ser luego «arrancadas» de los centros de acogida y explotarlas en prostíbulos. Al parecer, las mujeres eran sometidas a condiciones de esclavitud para pagar deudas por su viaje, que oscilan entre los 40-50 mil dólares. El sometimiento, además de jornadas de 12 horas sin descanso, servicios por cinco euros, castigos, alimentarlas solo con pan o controlar sus salidas, incluía aterrorizarlas con vudú, según la investigación.

Dos rutas desde Nigeria

Los investigadores han puesto de relieve la existencia de dos rutas principales, desde Nigeria cruzando Níger y Malí, que al llegar al Sur de Argelia se bifurcaba hacia Libia y Túnez, para los inmigrantes que saltaban a Italia; o hacia Marruecos, tanto para Tánger como destino Rabat, tanto a fin de cruzar en patera como para buscar Ceuta y saltar la valla.

Con Rabel han sido detenidos otros dos nigerianos. Uno de ellos asentado en Tánger, se encargaba presuntamente de recoger personalmente a las víctimas en Nigeria y trasladarlas hasta Marruecos. Su reputación entre la comunidad nigeriana le otorgaba ciertos privilegios ante las autoridades fronterizas de los distintos países subsaharianos por los que atravesaban. Se caracterizaba, al parecer, por maltratar a las víctimas y agredirlas sexualmente a lo largo de los traslados, indica la nota policial.

En cuanto al tercer detenido, se encargaba supuestamente de alojar a las víctimas en Tánger hasta que se gestionaba su traslado a España, tanto por vía marítima como ocultas en el interior de vehículos. Estaba en contacto permanente con Evo Rabel, que según la investigación policial era quien marcaba el momento oportuno para el cruce del Estrecho. Mientras mantenía a las víctimas allí, obligaba a las mayores de edad a ejercer la prostitución y a las menores a mendigar y ampliaba así sus beneficios.

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